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viernes, 28 de septiembre de 2012

Somos mayoría (V)

Julio Anguita

      La respuesta a la convocatoria del proceso constituyente del Frente Cívico está superando todas las previsiones que en los momentos más optimistas habíamos concebido. Los escasos medios con los que contamos han sido desbordados por una riada de comunicaciones sobre creación de asambleas que, lejos de disminuir, aumenta incesantemente. Por eso, el natural impulso de alegría por esta situación, se ve matizado por la insatisfacción que produce no poder canalizar datos e informaciones con la agilidad necesaria.
      Os damos las gracias porque lo estáis comprendiendo; pero la paciencia no puede ser infinita y se impone que concretemos orientaciones y propuestas tendentes a desarrollar el proceso constituyente del Frente Cívico generando estructuras que lo hagan avanzar hacia su maduración. Una maduración que culmina en la Asamblea Constituyente Estatal.



      En mi intervención del día 19 anuncié la creación de una comisión de organización para toda España que coordinase el proceso a fin de canalizar esfuerzos, inquietudes y voluntades. Adelanté que la citada comisión estaría compuesta por dos partes: el colectivo Prometeo y una serie de personas que por su identificación con el proyecto, su probada capacidad y su incidencia en el espectro sociológico que conforma la mayoría, eran para mí garantía de eficacia y eficiencia.
    Esas personas (a expensas de alguna que otra ampliación) son: Manuel Cañadas, Víctor Casco, Francisco Espínola, Ginés Fernández, Ramón Franquesa, Héctor Illueca, Sebastián Martín, Antonio Merchán, Manuel Monereo, Pedro Montes, Henar Moreno, Víctor Ríos y Jesús Romero. No representan a ninguna asamblea y me han hecho el favor de aportar tiempo y esfuerzos. Han sido escogidos a título personal por sus valores y no como representantes de sus territorios ya que esa calidad de representante sólo puede adquirirse en votación libre por los representados.
      Una reflexión posterior nos ha hecho estimar que debíamos avanzar inequívocamente, desde ya, hacia la plena representatividad democrática. En consecuencia proponemos que a esa Comisión de Organización se incorporen, con plena representatividad, una o un representante por cada provincia y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Con ello perseguimos dos objetivos:

1.- Promover un proceso de sustitución paulatina de los dos conjuntos no elegidos (Prometeo y las personas anteriormente relacionadas) por los electos desde la base o el nivel correspondiente. Proceso que debiera terminar antes de la convocatoria de la asamblea constituyente estatal.
2.- Incentivar el proceso de estructura provincial a fin de que se vaya avanzando en la configuración de los niveles de comunidad autónoma y el nacional.

     Creemos que en el nivel provincial debiera elegirse un núcleo de coordinación con responsabilidades temáticas. En el seno del mismo se debiera elegir la persona que se incorporaría a la comisión de organización estatal; ella recibiría las comunicaciones, recogería las opiniones, propuestas y decisiones de la provincia y la trasladaría a la citada comisión. Os rogamos que estos procesos se vean recogidos en las actas correspondientes.
      Opinamos que corresponde a las provincias ya constituidas evaluar el paso hacia la estructura de comunidad autónoma.
     Cuando se considere que el proceso organizativo del Frente Cívico esté culminado en asambleas de localidad, provincia y comunidad autónoma la Comisión de Organización cesa en sus funciones y abre paso a una Comisión Gestora elegida democráticamente por todo el Frente Cívico mediante los mecanismos que se aprueben. En consecuencia tanto Prometeo como las personas anteriormente referenciadas dejan de ejercer sus funciones ya que ni pueden, ni deben ni quieren ir más allá del cometido organizativo asignado.
La Comisión Gestora es la encargada de organizar la Asamblea Estatal Constituyente en todos los aspectos que ello conlleva; es decir elaborar propuestas de documentación, organización, estatutos, etc. Será la Asamblea Estatal Constituyente la que dote al Frente Cívico de las estructuras y formulación legal que se acuerden con valor general para toda España.
     Como hemos asumido, el eje central del proyecto de Frente Cívico es el Programa y su forma colectiva de elaborarlo, discutirlo y difundirlo. El Programa se constituye en el contrato, la alianza y el acuerdo entre los integrantes de la mayoría que dedican su esfuerzo a unirla y aglutinarla en torno a un objetivo común: cambiar las cosas para que la Justicia, la Democracia, la Ética Cívica y la Cultura sean los valores que estructuren la Soberanía Popular. Los Derechos Humanos, en resumen.
En consecuencia la cuestión del Programa es la pieza clave de la organización del Frente Cívico .En función de ello os proponemos:
  1. En cada nivel del Frente Cívico (asamblea de localidad, provincial, autonómico y nacional) debe existir una comisión dedicada exclusivamente a esta cuestión. Ella recoge informaciones, prepara y organiza debates tanto en el interno de la organización como con el externo y sólo rinde cuentas de su gestión ante los miembros adscritos de su nivel y/o el órgano correspondiente.
  2. El Programa va adquiriendo complejidad, consistencia y rigor a través del proceso que conduce a su aprobación definitiva en la Coordinación estatal, previo debate en el Área, también estatal. Cuando hablamos de la elaboración del Programa también nos referimos a la modificación o ampliación del mismo. El debate y la participación desde la base es un principio que no se puede conculcar.
  3. Aconsejamos la creación de Áreas de elaboración colectiva según sea la temática a tratar. En dichas Áreas pueden participar personas (y es aconsejable) que no estén adscritas al Frente Cívico. El debate cuanto más transparente, plural y participativo mejor. Lo adscritos serán, en último lugar, los que aprueben o rechacen el trabajo final. No está de más tener como norma de aplicación flexible la búsqueda del acuerdo, la transacción, el acercamiento de posiciones siempre y cuando ello no signifique el cuestionamiento (vía Programa) de los principios que estructuran al Frente Cívico.
  4. Los diez puntos que en su día propusimos para iniciar el debate siguen siendo válidos mientras no los sustituyáis libremente por otros.

Finalmente quisiéramos hacer una consideración sobre algunos pequeños problemas surgidos en determinados lugares con respecto a la duplicidad de asambleas que se arrogan en exclusiva la representación del Frente Cívico. Nacemos para aglutinar y unir a la mayoría en torno a un programa, unos valores, una ética y un hacer democrático y dialogante. Y si eso es válido para el proyecto lo es aún más cuando está naciendo.

Un saludo.   

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Julio Anguita: Presentación oficial del Frente Cívico #SomosMayoria

El siguiente resumen ha sido realizado por "Democracia Real Ya". Se ha tomado lo más fielmente posible, siguiendo on-line la conferencia pronunciada D. Julio Anguita , el  día 19 de septiembre, en la Facultad de Ciencias del Trabajo de Córdoba. Debido a problemas técnicos, hay tramos que no han podido escucharse correctamente. Del mismo modo, se ha intentado abreviar cogiendo las ideas básicas (se han omitido, especialmente, las referencias a sucesos históricos y anécdotas personales) que muestran el fondo de su discurso.


En política, sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela” (Antonio Machado)



Resumen de la conferencia:


Bienvenidos a este salón de actos y bienvenidos, también a la red, los que en este momento nos estáis viendo.

[...]

¿Esto del Frente Cívico qué es, un chiringuito como los demás? ¿O acaso es algo que se ha inventado Julio Anguita porque a la vejez tiene que tener algo con que entretenerse? [...] La segunda cuestión es más ácida, más acre. Vamos a ver, ¿qué es eso de un colectivo que no habla de derechas, de izquierdas? ¿Qué es de un colectivo que nada más habla de un programa? ¿No será una organización de tipo tecnocrático? Quiero contestar a eso con datos, con referencias y con argumentos. [...]

La siguiente parte será hablar del Proceso Constituyente en el que estamos y sobre todo del programa y de la organización.

Paso, por tanto, a desarrollar la primera parte.

Desde hace 20 años aproximadamente, han ido surgiendo una cantidad tremenda de colectivos que han intentado organizar a la gente para que se defienda de los ataques que estaba sufriendo. Han intentado organizar a la gente en defensa de la naturaleza, en defensa del salario, en defensa del puesto de trabajo; pero es curioso, porque viene ocurriendo desde hace 20 años para acá. Se ha multiplicado esta agitación de organizaciones y de grupos a partir de que en el año 2008, Lehman Brothers, el banco americano, quebró y se inició la crisis en la que estamos.

La pregunta es la siguiente: ¿Por qué?, ¿qué ha pasado? Si hasta entonces, en España y en otros sitios, los partidos políticos eran los cauces de representación… ¿Por qué esta agitación? Y hay una primera respuesta, por lo menos, aquí en España, y quiero formularla haciendo antes una advertencia. Yo tengo el carnet de un partido político. Milito en un partido político y estoy de acuerdo con los planteamientos y los valores que dice defender; y no renuncio ni abjuro a eso. Pero desde esa firmeza en mi planteamiento, tengo que decir que las fuerzas políticas han envejecido. [...] Hoy tengo que decir, constato que, los partidos son lisa y llanamente máquinas electorales, al servicio de los distintos momentos electorales. Pero hay otra razón. Otra razón que la estamos viendo estos días. Todo el andamiaje montado durante la Transición se ha venido abajo. Todo el andamiaje de la Transición que consistió en que el Poder económico, social… Político también, del Franquismo, pasó la orilla del Jordán, se hizo demócrata, pero continuó mandando. No se notó, pero en estos momentos ya se nota que se hizo una operación de cosmética, de afeite, de maquillaje. Eso ha hecho posible, por tanto [...] que varios colectivos estén presentes.

El 15M es el más emblemático. [...] Movilizó a la gente, la entusiasmó, nos lanzó a la calle nuevamente, planteó sus nuevas visiones [...] Influyo en mí, sobre todo, por un eslogan que entonces lanzaron y que al final de mi intervención voy a repetir, cambiándolo un poco: “los de abajo contra los de arriba”. Es un eslogan muy importante porque señala lo que está pasando en nuestro país. [...]

A todos estos colectivos les quiero decir tres cuestiones. La primera: nosotros, como ellos, formamos parte de esa corriente de contestación y búsqueda de alternativas: somos de los vuestros. Nosotros no nacemos con ninguna inclinación a competir, a anular o a ignorar a los demás. Nosotros, desde ya, desde este mismo momento, anunciamos nuestra predisposición a dialogar, elaborar programas, compartir enfoques, co protagonizar o participar en luchas [...], pero desde los órganos colegiados del Frente Cívico. [...] En resumen: no nacemos para vivir aislados. [...]

Vamos, por tanto, a hacer un primer análisis, muy sobrio, muy ligero, pero que pretendo que sea lo suficientemente emblemático para que señale la situación en la que estamos.

El pueblo español está viviendo dos grandes decepciones. El pueblo español es un pueblo desilusionado. Pero la palabra desilusionado yo quiero enfocarla, no en el sentido de que el pueblo español ha perdido la ilusión, sino que el pueblo español fue preso del ilusionismo. [...] El pueblo español ha sido manipulado. ¿Cuáles son las dos grandes decepciones que han caído, en estos momentos, sobre el pueblo español? Una, la europea. [...] Hace siete días, Van Rompuy [...] y Durao Barroso decían que no entendían, que había una ola de euroescepticismo [...] Y que para combatirla se iban a reunir en un Consejo Europeo. Es decir, ellos constatan que la gente está molesta, que está desilusionada, y en vez de preguntar las causas del porqué, se reúnen nuevamente. Saldrá un documento que volverá a rizar el rizo, de esos documentos tediosos, abstrusos y absurdos que hace el Consejo Europeo, cuando la cosa es muy fácil: ¿Por qué no le preguntan a los griegos? ¿Por qué no le preguntan a los portugueses? ¿Por qué no le preguntan a los irlandeses? ¿Por qué no nos preguntan a los españoles? Y… ¿Por qué no le preguntan, también, a los trabajadores alemanes, o a los checos…? Pero esa pregunta es molesta. No la van hacer. Ellos saben perfectamente que el ilusionismo hizo crecer esperanzas que no se han visto formadas. Un día, nos enteramos todos que el Tratado de Lisboa, que fue el inicio de esa “gran Europa” habla de prohibir las prohibiciones de los paraísos fiscales. No se puede acabar con los paraísos fiscales porque lo prohíbe el Tratado de Lisboa. Otro día, nos enteramos de que en el Tratado de Lisboa se le obliga a los Estados a comprar armamento y que Grecia se entrampa, precisamente, porque es el país de la Unión Europea que más gastos tiene en armamento en el sentido porcentual. Nos encontramos con una Unión Europea [...] en donde el paro avanza [...]. No es aquello que nos vendieron. [...] Es el hundimiento de algo que había voces españolas que ya lo había dicho: No es bueno lo de Maastrich. El euro es un desastre. Ese euro que los españoles alegremente dijimos: “total, veinte duros”. Y eran 166 pesetas. Y que tragamos como una mercancía fácil:no podemos convivir económicamente Alemania y España. Ya lo han dicho economistas, nada menos que premios Nobel: “o se va España o se va alemania; porque meter en la misma moneda única a alguien que exporta, exporta y exporta, y las economías del sur, es un absurdo” Y cuando algunas de las voces dijimos que nosotros consultamos, en esta misma sala, hace tres años, España tendrá que salirse del euro, por poco nos acuchillan. [...]

Pero España tiene otro desencanto. [...] Es por ello que vamos a intentar que España se regenere. [...] De pronto empezamos a pensar que esto no es nuevo [...] Cuando dijo un Ministro que España era un país prolífero para los negocios, no lo dijo para la industria y la agricultura [...] es decir, para le economía real. De pronto nos damos cuenta de que políticos de los años 90, como Felipe González, escriben: “cuando construímos la moneda única nos equivocamos“. [...] Esa otra decepción es la Constitución Española. La Constitución es el documento que menos se cumple. [...] Cada ley que se da acaba con el poder de los convenios. [...]

Esto es un país que se pone el yugo, se entrega al adversario. Si hubiésemos estado en el siglo XIX, cualquier parlamentario habría sido acusado de Alta Traición, de “crímenes de lesa Patria”. [...] Vender un país a mercados extranjeros es un delito de Alta Traición. [...]

Ya no hay Estado de Derecho, si es que alguna vez lo hubo. [...] Las familias se arruinan, convirtiéndose en una especie de campo de concentración en el que padres e hijos están hacinados; donde los ancianos tienen que dar de comer a familias enteras. [...] Esto es la inseguridad jurídica. [...]

Lo de la Soberanía Nacional es una ficción. Lo dice la Constitución, pero ya no es del pueblo. [...] Ha sido entregada a potencias extranjeras mediante el mecanismo de la deuda. [...] Esta deuda no se puede pagar, se pongan como se pongan [...] Nos rescatan unos secuestradores que tienen como antifaz las instituciones europeas. [...] Con un 57% de paro juvenil, este país dentro de unos años no existirá. Existirá su geografía [...] pero sus hombres no existirán. [...] Esto es tan grave que llamo a la conciencia de los padres. [...] ¿Dónde van a trabajar vuestros hijos cuando os muráis?, ¿de que va a vivir este país?. [...]

Estamos asistiendo a la muerte de España. [...] No hay futuro. [...] Cuando digo esto se suelen enfadar conmigo. No quieren oir la verdad. [...]

¿Qué hacemos? [...] Vamos a hablar como pueblo y vamos a ver nuestros defectos. [...] Podemos simplemente esperar: moriremos tranquilos. Una segunda alternativa es votar. ¿Unas elecciones? ¿Un gobierno sustituido por el otro va a cambiar esto? [...] ¿Cuál es la respuesta a ésto? [...] Algunos dicen que votarían a alguien con “inmensas gónadas” que lo arregle. ¿Someterse a un amo como lacayos? ¿Esa es la actitud de un pueblo? [...]

Y queda la tercera opción. [...] “No me doblego porque no me da la gana doblegarme”. [...] Si esa es la respuesta de la mayoría, [...] padres y nietos, [...] clases medias, [...] los que han puesto en la puerta de la calle por no pagar la hipoteca, [...] Cuando llegue a cada uno su momento, será el 95% de la población española. [...] Pero hay otros, los que están hartos de ver esta injusticia [...] ¿Cómo está esta última mayoría? Dividida, enfrentada, compleja, [...] con muchos sectores. Hay Activistas [...] y hay gente que se queda en su casa. Como si esperasen un milagro. Sin ellos no podemos hacerlo. Los necesitamos, nos guste o no. Porque son también mayoría. [...]

Aparcar diferencias buscando un punto de encuentro. [...] Que veamos en qué punto podemos coincidir para ser un 95% constituído como Soberanía Nacional.

Simbólicamente, pongo mi carnet de afiliado político en la mesa. [...] Anda, deja ese carnet. Desnúdate como yo. Y vamos a buscar el encuentro entre unos y otros, a ver si entre tanta complejidad encontramos algo que nos pueda unir. [...] Lo que tenemos en frente es un poder tremendo. [...] Rajoy no es ese poder. [...] Es la banca, los imperios financieros [...]. Vamos a enfrentarnos a ellos. [...]

Entiendo a la gente que sale a la calle enfadada, pero así sólo no. O nos organizamos [...] y reunimos a millones de españoles o no conseguiremos nada. [...] ¿Pero y qué viene después? Frente al Poder hay que poner el poder de la Soberanía Nacional. [...] En términos militares: frente a un ejército hay que oponer otro ejército. [...] Para constituir esa mayoría hay que tener la paciencia del Santo Job [...] La astucia de un Orfebre [...] La finura de un violinista [...]

Hay que buscar unos principios que comparta la mayoría. Yo como comunista no puedo imponer a la gente que comparta mi ideología. ¡Si acabo de decir que he dejado mi carnet! [...]
Hay que buscar el entendimiento con un programa. [...] Es verdad que los programas vienen de las ideas. [...] ¿Cuáles son los principios en los que podemos estar de acuerdo? [...] ¿Quién no está de acuerdo en defender la Declaración Universal de los Derechos Humanos? [...] ¿En que los trabajadores tengan vacaciones pagadas? [...] ¿En que la gente no tenga derecho a vivienda? [...] ¿En que la gente estando parada no reciba una subvención? [...]

Pero esto no es una “noche de sueño de verano”. [...] Estoy hablando de una Ley que los gobiernos se ha comprometido y que tiene las características que acabo de decir. [...] No somos nosotros los que están fuera de la ley: son ellos.

[...] A ver quién está en contra de un documento llamadoLa Carta de la Tierra“: de que cuidemos del planeta, que hagamos un desarrollo sostenible, que consumamos de otra manera, que volvamos a las relaciones comerciales de una sociedad no enajenada por las grandes superficies. [...]

Y hay muchos principios más en los que podemos estar de acuerdo. [...] Democracia. Cuidado: Eso no es votar cada cuatro años. Eso es un parche. [...] La justicia social. [...] ¿Por qué no repartir antes de crecer? [...] De sobra sabemos que tras el crecimiento no habrá reparto. La tercera idea es ética: España y todo el país, y parte de la clase política, y los grandes banqueros y parte de los empresarios [...] Necesitan un baño de ética. [...] La corrupción ha llegado a los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). [...] Y salpica a las más altas magistraturas del Estado. [...] La corrupción lo atraviesa todo. [...]

Mirad algo inquietante: nosotros los políticos somos como el pueblo que nos votó. ¿Y sabéis cuál es el problema? [...] Cuando nos plantean desde los poderes económicos “este es el culpable”, nos están toreando. [...] Soy partidario de que al político que se le ha pillado robando se le meta en la carcel, pero por favor, chiquitos: no volverlo a votar. [...] Yo quiero oir la misma denuncia sobre lo que ha hecho Botín, ha hecho Felipe González… [...] Si fuésemos un toro listo, embestiríamos al torero. ¿Y quién es el torero? El que embiste el capote. [...]

No quiero que a mi pueblo le engañen y lo toreen. [...] Señalemos a todos los culpables. [...] Hay un político, [...] un juez, [...] un empresario. Eso es justicia social y vivir del trabajo y del esfuerzo.
Ética cívica y cultura: sin cultura no hay países. Sin la cultura, que no es sólo saber muchas cosas, [...] sino como ciudadano tener curiosidad de lo que ocurre. [...]

Nos da miedo pensar. Hay que quitarse el miedo a pensar. Desde luego que produce intraquilidad, pero gracias a ello la sociedad ha ido evolucionando. [...]

La ética ciudadana y la cultura, no sólo académica, sino como como valores solidarios y como miembros de la Soberanía Nacional. Esto es lo fundamental.

El Frente Cívico es un Proyecto Nacional, que no entiende de Comunidades Autónomas. [...] Si encima no nos podemos poner de acuerdo en determinadas especificidades, estamos perdidos. [...]

No sé lo que vamos a tardar en que se constituya el Frente Cívico a nivel nacional. [...] Las ideas no vienen solas. Tienen que organizarse. [...] Esto no es un partido político. Lo repito 70 veces. Esto no puede ser un partido político. Esto es otra cosa. [...]

¿Es lo mismo organizar una peña que una cofradía religiosa? [...] Vamos a hablar del proyecto: es poner a la gente de acuerdo en torno a un programa.

Yo puse 10 propuestas para que la gente empezase a discutir. [...] Hoy necesitamos ganar la confianza de la gente. Si la gente ve que estas ideas triunfan, [...] en seguida las asumen. [...]

Sí, sí… Discutamos sobre el salario mínimo y la renta básica. ¿Pero de dónde va a salir ese dinero? Porque hay que planteárselo. [...] De una reforma fiscal. [...] Porque en España hay dinero [...] Pero está secuestrado, está evadido, está en Paraísos Fiscales. [...]

Tu no puedes decir que me lo den“. Tienes que saber de dónde hay que sacarlo. [...] Si sales a la calle tienes que decir de dónde vas a sacarlo. [...]

Sigamos hablando del programa, y sigamos discutiendo, para lo que recomiendo que la gente contacte con técnicos [...] Porque el conocimiento es un arma para pelear, sin conocimiento estamos derrotados. [...]

Cuando los pequeños empresarios, que ya están proletarizados, creen que les van a llegar el crédito, deberían saber que [...] es mentira. [...] Echamos la culpa a cualquiera porque nos da miedo señalar a quien tiene la responsabilidad. [...] El pequeño empresario no va a tener dinero. Porque sólo hay banca privada. [...] La siguiente medida es que hay que nacionalizarla. [...] Si hacemos una banca pública, las cosas cambian.

¿Véis como hablando del programa la gente entra a hablar de otras ideas? [...] Hay que nacionalizar sectores estratégicos. [...]

Sin programa, seríamos una organización como otra cualquiera. [...] El programa es la capacidad de dirigirse a los demás, la sensación de sentirnos rebeldes con causa. [...]

¿Cómo organizamos ésto? [...] Esto no es para ser concejales ni diputados. [...] Esto no se va a presentar a listas electorales. [...] Esa tentación de enfrentar a unos con otros no existe. [...] Debe ser una organización que esté en primer lugar al servicio del programa y, después, de la participación. [...]

Esto de apuntarse simplemente no vale. Hay que dar un paso adelante. Si empezamos a ocultarnos o disfrazarnos, mejor vamos a dejarlo. [...] No hay peligro de nada [...] sólo de perder parte de esa narcotizante tranquilidad. [...]

Desde esa pobreza de medios y esa riqueza de voluntad, que desafía a la realidad, vamos a hacer que personas, que tienen los medios, las infraestructuras, [...] se comprometan [...]

En cuanto se celebre el Primer Congreso Nacional del Frente Cívico, me habré ganado un buen descanso. [...]

La siguiente fase es la paciencia. [...] ¡La de paciencia que hay que echar para poner a esta mayoría de acuerdo! [...] Pero no hay otra manera. [...] Iremos a las movilizaciones que haya que ir, pero preparando la fuerza del boxeador [...] Lo fundamental es construir ese contrapoder.

[...] “No somos de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo contra los de arriba“. Me voy a permitir corregirlo un poco: “los de abajo frente a LO de arriba“. [...] ¿Por qué digo “LO”? Porque hay ideas de “los de arriba” que han llegado a calar en “los de abajo”, en los dominados: he vivido por encima de mis posibilidades” me dicen algunos [...] Tenemos que luchar contra los que dominan y contra las ideas que les permiten dominar. [...]

Hoy no te secuestran el cuerpo, te secuestran el pensamiento. [...] “La culpa la tiene ese parado“. Esa es una idea de “lo de arriba”. [...] Aquí no hay prebendas. Aquí hay trabajo. [...] Y habrá que tener disciplina. [...] Aquí queremos llamar a gente para crear la fuerza de la mayoría. [...] Quiero ser claro: hasta lo que se llama la rebelíon ciudadana, hasta lo que se llama bordear la legalidad, porque cuando esto se hace desde la mayoría, ya es legal. Cuando la mayoría hace algo, que en otro momento era ilegal, ella lo hace legal. Por tanto, cuando hay datos de cierta insumisión, de cierta objeción, yo creo que si llega un momento en que esto triunfa, o avanza, tendremos que utilizar muchas medidas, tendremos que decirle a un Gobierno: “Gobierno, queremos estas medidas, estamos avalados por la mayoría; esto… O vamos a tener problemas“, y lo decimos sin gritar, sin insultar al Presidente del Gobierno, con tranquilidad [...].

El Cardenal Cisneros fue regente del Reino de Castilla. Los nobles le preguntaron al Cardenal Cisneros: “¿Y usted con qué derecho es regente?, ¿con qué poder el regente?” Los llamó, fue a un patio de armas, había unos cañones allí puestos y dijo: “estos son mis poderes”. El poder del Frente Cívico es el poder de su fuerza, de su convencimiento; de la plenitud del ejercicio de la Soberanía Nacional. Hasta llegar ahí, fijaros la cantidad de trabajo que tenemos por delante. [...]

Esto significa una regeneración. Por eso hablé antes del 98. Necesitamos regenerarnos, de recobrar la ilusión, no el ilusionismo. [...] Calléndonos, levantándonos, días de dolor de cabeza tremendos. [...] Porque tenemos que acostumbrarnos a que las reuniones sean breves, que la gente hable lo que tenga que hablar, que no se cuente su vida; si en su casa no le dejan hablar, pues que salga a la calle y dé cuatro voces, pero no vayas a las reuniones a soltar y a contarle historias a los demás. [...]  Una manera de acabar con los Partidos Políticos es el sabotaje de las reuniones interminables, porque dan ganas de acabar con todas las organizaciones.

En fin. Es lo que tenía que decir. [...] Creo que la idea ha quedado clara, la he explicado lo mejor que sé y también con toda sinceridad. Partimos sin infraestructuras. Partimos sin nada, pero hay una cosa:  esa voluntad indómita de no doblar la rodilla, eso es un gran valor. El nosotros constituidos en nosotros. [...] Ese nosotros es la fuerza. [...] Primeramente tengámonos a nosotros mismos. [...] Porque puede que tengamos locales, pero si no estamos “nosotros”, cada reunión será un enfrentamiento de unos con otros por una cuestión baladí.

Pues nada más y muchas gracias por haberme soportado.

martes, 14 de agosto de 2012

Dos meses de andadura (Somos Mayoría IV)


Julio Anguita


            Estimad@s conciudadan@s:

            El motivo de estas líneas es doble: someter a reflexión una serie de ideas, comentarios y propuestas y dar cuenta del estado y desarrollo del Frente Cívico. La intención no es otra que incentivar el análisis y el debate sobre la realidad económica, social y política en nuestra incipiente organización; una realidad que sólo puede ser cambiada por la mayoría que la sufre. Por otra parte informaremos sobre los pasos, todavía incipientes e inseguros, que vamos dando para configurarnos a lo largo y ancho de la geografía hispana.

            Desde hace mucho tiempo la sufriente y mayoritaria ciudadanía española, es convocada cada quince días, aproximadamente, a un espectáculo mediático que a fuer de repetitivo es ya cansino: el fin de los problemas e incertidumbres sobre la deuda, la economía, el euro o la UE     como consecuencia de las decisiones de la troika comunitaria o de algunos de sus miembros. A las pocas horas del “acontecimiento” que se suponía trascendental, la realidad vuelve a emerger: no hay solución desde la perspectiva de los DDHH, el Derecho, la Razón o la Justicia. Los intereses de la minoría financiera y sus políticos adiestrados siguen siendo no sólo prioritarios sino exclusivos.

            Cuando se escriben estas líneas (2 de Agosto) la reunión del BCE ha concluido con la decisión de que si los países con dificultades por la prima de riesgo o la presión de los “mercados” quieren una salida que les garantice la colocación de su deuda soberana deben pedir el rescate y con él las condiciones y recortes que se les impongan. El sueño, o mejor la quimera, de Rajoy  y Monti se ha venido abajo. Y es que el problema, más allá de la tipología política del gobernante de turno, estriba en el fracaso, a la luz de la Justicia Social, de este proyecto de UE con una moneda única hija de un acuerdo suicida para muchos de los países que en su momento lo firmaron. La evidencia de los hechos conduce a una conclusión: por ese camino no hay solución.

            Pero el espectáculo todavía consigue arrastrar a determinados espectadores que en su ingenuidad siguen creyendo que por ahí vendrán las soluciones y que, en consecuencia, debemos esperar, como ciudadanos y como españoles, a que las instancias pertinentes decidan sobre nuestras vidas, haciendas y futuro como país. Comento dos informaciones extraídas de lo cotidiano que explicitan mejor que yo el disparate en el que nos han metido.

            En un trabajo de José Luis Rodríguez de ATTAC de Sevilla y ex asesor de varias Consejerías de la Junta de Andalucía, publicado en Rebelión, encontramos los siguientes datos:

AÑO
DEUDA
2000
373.506 millones de euros
2005
391.083 millones de euros
2009
561.319 millones de euros
2010
641. 802 millones de euros
2011
734.961 millones de euros

Según mis cálculos, la deuda en el año 2011 ha sido de 15.000 euros por habitante.

Pero no me resisto a transcribir otros datos e informaciones:

AÑO
CAPITAL + INTERESES ANUALES
2000
72.000 millones de euros
2005
85.000 millones de euros
2009
125.000 millones de euros
2010
169.000 millones de euros

A estos datos quiero añadir una consideración que también reproduzco del citado trabajo: los gastos de Sanidad y Educación en el 2011 dieron una cifra conjunta de 117.254 millones de euros; comparemos esa cantidad con la suma de capital e intereses del año anterior y tendremos ante nuestros ojos una evidencia numérica de superior capacidad explicativa que cientos de discursos.

            Hace unos días el Presidente de la Junta de Andalucía ha criticado con vehemencia la decisión del Ministerio de Hacienda de recortar en 2.735 la capacidad de endeudamiento de la Administración Autonómica Andaluza. El Sr. Griñan ha explicado que ello puede suponer “ el cierre de 19 hospitales o el de 2.000 centros de enseñanza  o el despido de uno de cada cuatro funcionarios hasta 60.000” .Esto es muy grave; y lo es más aún que una administración tenga que recurrir de manera permanente al crédito para sufragar el gasto corriente. Pero además hay una gravedad añadida consistente en endeudarse de manera permanente en vez de recurrir a una reforma fiscal que haga pagar a los que evaden, ocultan, falsean o incumplen sus obligaciones fiscales. En 90.000 millones de euros cifraba el profesor Navarro el importe del fraude fiscal en España y ello sin hablar de evasión de capitales, exenciones y bonificaciones a determinadas rentas o simplemente prebendas a determinados grupos, situaciones o intereses. La espiral de la deuda, en su mayor parte ilegítima por ser contraída para tapar agujeros, fracasos y operaciones irregulares de intereses privados (la banca), conduce a España a su dilución como país independiente y a su permanente ninguneo como voluntad democrática  manifestada como pueblo soberano y supuestamente acatada como fuente de legalidad y legitimidad; la inseguridad jurídica y legal que a ello ha conducido sólo es comparable con los períodos más oscuros y tristes de nuestra historia de de los siglos XIX y XX. Y todo ello sin hacer mención  del paro juvenil y del otro, la ausencia de política económica digna de tal nombre y, sobre todo, la carencia de proyecto de ningún tipo. Todo se reduce a esperar un milagro que así nunca va a producirse.

        Todavía, desde determinadas instancias políticas y mediáticas, se lanza un doble mensaje: la formación de un Gobierno de Unidad Nacional para afrontar la situación o en su caso, nuevas elecciones para intentar así que la otra cara del bipartidismo gobierne. Olvidan o quieren hacernos olvidar que el problema reside en el proyecto de Unión Monetaria que aprobado en Maastricht hace 20 años  ha conducido al euro. Sin cambiar el proyecto, los relevos políticos y las alternancias no solucionan nada No me resisto a exponer un ejemplo que explica mejor que los grandes discursos cuál es la esencia del problema.

            El Tratado de la Unión Europea, anteriormente referenciado, prohibió a los gobiernos que acudiesen a sus bancos centrales para endeudarse. Así una fuente de financiación barata (con intereses cercanos a 0) fue prohibida y en su lugar fue la banca privada la que quedó como prestamista única de los gobiernos. Pues bien, la diferencia entre lo que España ha tenido que pagar en el 2011 por intereses a la banca y los que hubiera debido pagar al Banco de España si este hubiera sido el prestamista, ha sido de 21.000 millones de euros. Ni el Banco Central Europeo, ni el Fondo Monetario Internacional ni tampoco la Unión Europea (la famosa troika) están concebidos para una economía productiva, generadora de puestos de trabajo y regida por la Justicia Social. Por eso apelar a que cambien únicamente los actores políticos es continuar con la misma obra. No puede ir por ahí el camino. En esta hora de España, Europa y el Mundo no podemos engañarnos y seguir esperando a que alguien nos solucione el problema; el cambio sólo puede venir de la mayoría, por plural, varia e incluso abigarrada, que ésta sea. Un cambio que  se sustenta en una meta y en dos afirmaciones rotundas.

            No hay proyecto ni futuro para la mayoría sin que cuatro conceptos y sus contenidos correspondientes, se constituyan en el horizonte de la acción de los pueblos y sus mayorías: los DDHH. La Democracia en su acepción más completa y profunda, el Derecho y la Justicia Social. Y ello no será posible mientras la acción de la ciudadanía no tenga claro que:

1.     La economía es ciencia de medios y no de fines; es decir que es la voluntad democrática de la sociedad quien decide qué tipo de economía hay que desarrollar para conseguir los fines y las metas anteriormente expuestos.

2.     El desarrollo de la actividad económica debe ser compatible con el equilibrio medioambiental y en consecuencia debe también supeditarse a ese mandato y al respeto que debemos a las generaciones futuras.


     ¿Hay señales de que las cosas pueden ir en esa dirección?

             La cultura de la prisa, la inmediatez y la irreflexión nos ha conducido a querer ver resultados, cambios y novedades al instante, en breve tiempo, en secuencias cortas. Por otra parte las personas que sufrimos las consecuencias de la actual situación somos proclives, por la angustia vivida, a creer que acciones súbitas y marcadas por la rabia y el dolor, más que justificados, pueden mudar la situación. Sin embargo una reflexión sobre lo que está pasando a nuestro alrededor nos indica que las cosas se  mueven y positivamente.

            Sólo hace dos años que el 15 M conmocionó a la opinión pública española y a parte de la mundial. Aquello supuso y supone que en colectivos y grupos sociales importantes cualitativa y cuantitativamente considerados, había prendido la voluntad de ser protagonistas de su destino y en consecuencia la capacidad de autoorganizarse.

            Aquel acontecimiento no puede borrar de nuestra memoria una ingente cantidad de asociaciones y organizaciones que desde antes del 15M ya venían manteniendo posiciones basadas en programas alternativos y en esquemas de organización social fuertemente democráticos. Pero fue este movimiento el que tuvo la capacidad de un “hacer caer en la cuenta” más generalizado.

            En menos de un año han ido apareciendo o renaciendo movimientos, proyectos y propuestas de radical factura democrática que bajo la forma de foros, convocatorias, llamamientos a la rebeldía democrática, etc. están marcando el inicio de una nueva época.

            En menos de un año se han puesto de actualidad conceptos y palabras como Proceso Constituyente, Asamblea Constituyente, Empoderamiento, etc. que, o bien no se habían escuchado antes o bien se habían olvidado.

En ese río de opinión pública, en esa corriente de renovación democrática profunda y de Justicia Social se inserta nuestro proyecto de Frente Cívico. No pretendemos ser distintos a nadie ni tampoco considerarnos portadores exclusivos de ese ímpetu de cambio profundo. La característica que mejor nos defina y singularice quizás sea la de la transversalidad; es decir la especial atención que ponemos en buscar un  denominador común en esa mayoría tan varia y plural y hacerlo con el método de elaboración colectiva de programas, propuestas y acciones pertinentes para implantarlos y llevarlos a cabo.

Y en eso estamos; somos conscientes de nuestras limitaciones estructurales y organizativas pero también somos conscientes de que la realidad y los deseos de cambiar soplan con fuerza nuestras velas.

¿En que situación nos encontramos?

Al día de hoy se han adherido 4.050 personas de las cuales 2738 ya han recibido la confirmación para que se  puedan conocer y dirigirse a otras de la misma localidad.
Se han terminado con los datos recibidos entre los días 17 y 23 de Julio. En breve se comenzará a introducir otras 1000 adhesiones.
En Alicante, A Coruña, Asturias, Cádiz, Madrid y Sevilla ya se han constituido asambleas y elegido provisionalmente a sus coordinadores.
De la misma manera nos consta fehacientemente que en Barcelona capital y en Vilanova y la Geltrú también se han constituido asambleas.
A través de otras informaciones sabemos que en Madrid y varias capitales más se ha empezado el proceso asambleario pertinente.
Queda por constituir los grupos de Palencia, Segovia, Soria , Ceuta y Melilla.
En cuanto a Córdoba se procederá a constituir la asamblea en el mes de Septiembre.

Como ya advertíamos en el Somos Mayoría I disponemos de escasísimas infraestructuras y todo el trabajo está recayendo sobre un puñado de personas. Os rogamos paciencia. Con serenidad y método iremos construyendo el proyecto. Esperamos que a final de año lo tengamos constituido con una estructura extendida a lo largo y ancho de la geografía española.
Os rogamos que pongáis el mayor esfuerzo y el mayor énfasis en la elaboración de propuestas programáticas que vayan enriqueciéndose desde la base hasta la futura estructura estatal.
Mientras tanto y en aquellos lugares en los que ya estéis constituidos con el acta correspondiente podéis, si así lo creéis conveniente, tomar o secundar iniciativas que no colisionen con los principios o metodología del Frente Cívico.
Estamos estudiando hacer una gran comparecencia pública en el mes de Septiembre. Paciencia, tesón y ánimo. 

Primeros datos (Somos mayoría III)


Julio Anguita

  Estimadas conciudadanas y estimados conciudadanos:

     En el día en que se redacta esta comunicación (8 de Julio), superan con creces la cifra de mil las personas que han cumplimentado la fichan que con anterioridad os demandábamos. En los correos y llamadas recibidas se manifiestan las siguientes preocupaciones y demandas: 

     1. Una queja sobre el estado de la Sanidad y Enseñanza públicas así como una denuncia por los incumplimientos en Derechos Sociales y Libertades ciudadanas. 

     2. Un rechazo tajante de la corrupción a la vez que denuncian con dureza la falta de coherencia entre el discurso político y su aplicación práctica en las instituciones por parte de los políticos. 

     3. Una denuncia acerca de que estamos ante un fraude generalizado que beneficia a unos pocos a la vez que se produce una involución político- social que afecta a nuestros derechos.

     4. Un clamor en favor de la democratización y la transparencia de todas las instituciones y como corolario de todo ello que los ciudadanos tomen el control de las decisiones.

     5. Una parte nada desdeñable apuesta por el laicismo. 

      Junto a estas opiniones y considerandos hay críticas de personas que no se deciden a participar porque aducen que en nuestra propuesta de participación para elaborar colectivamente un programa, no figura el tema de la República. 

     Mientras estas comunicaciones tienen lugar el Gobierno anuncia para pronto un nuevo y brutal recorte en prestaciones, salarios a la vez que revisa al alza el IVA. Supongo que ya solo unos pocos y unas pocas siguen pensando que hay salida a esta situación dentro de las prácticas políticas que tienen como eje las elecciones y los partidos políticos. Si lo que estamos viendo, padeciendo y en trance de mayor agravamiento no nos mueve a la creación de un frente cívico que ponga fin a este estado de cosas, es que ya hemos abandonado toda esperanza. 

     Es urgente la extensión, consolidación y profundización de este incipiente frente cívico que estamos empezando a construir pero precisamente por ser urgente debemos trabajar con método, sentido del tiempo y rigor en los planteamientos.

      Los deseos, denuncias y peticiones que se nos manifiestan sólo cobrarán cuerpo y fuerza si en vez de desearlos los hacemos cuerpo de nuestros trabajos y encuentros con otros. Recordemos que la esencia de esta operación es precisamente dar a la ciudadanía el protagonismo en la elaboración y consecuentemente la fuerza para hacerlos realidad. Los cambios están en nuestras manos si nos ponemos a trabajar ya. Si comenzáis a organizaros pronto tendremos una red de esfuerzos y proyectos concretos. La hora de las peticiones al poder o a otros ha pasado; la responsabilidad de un cambio está en nosotros. Organicémonos. 

     Quiero recordar que los diez puntos que tantas opiniones han levantado sólo son unas propuestas que intentan provocar el interés inmediato de los más afectados por la situación, pero que pueden y deben ser perfeccionados, ampliados o sustituidos por el trabajo de los ciudadanos constituidos en frente cívico. 

     ¿Quién le impide a una persona que se incorpore al trabajo de elaboración colectiva exponer en el ámbito correspondiente su opción republicana? ¿Quién le impide comprobar en debate abierto y democrático el respaldo que su propuesta tiene?¿Qué declaración, documento o propuesta que hagamos desde Córdoba (por ahora) puede sustituir el trabajo del militante republicano? ¿Por qué no se comprueba en el tajo diario la conveniencia, oportunidad y sentido de lo inmediato de cualquier proyecto? La situación de extrema gravedad debe priorizar el esfuerzo en construir la fuerza que haga posible otra situación. Las apuestas a largo o mediano plazo deben revalidarse en el debate y colaboración con los demás. Recordemos los contenidos y método de nuestra propuesta de frente cívico.

      En definitiva se trata de que tantas propuestas y deseos estén organizados en un nosotros. El frente cívico no es la suma de voluntades personales sino la manifestación organizada del denominador común que justifica su existencia: un programa y la fuerza necesaria para imponerlo. Desde el ámbito de lo local hasta el nacional iremos construyendo.

Empezamos a caminar. (Somos Mayoría II)



 Julio Anguita

     Nuevamente me dirijo a las ciudadanas y ciudadanos que tras mi llamamiento de 20 de Junio titulado Somos mayoría, han mostrado su interés y predisposición a ir construyendo el frente cívico capaz de cambiar la relación de poder existente en España y abordar el fin de este desastre económico, social, político, ético y cívico. Pero esta vez ya no lo hago sólo en mi nombre, sino que ahora escribo como portavoz de un incipiente esquema organizativo constituido por el Colectivo Prometeo de Córdoba. Este embrión de coordinación no tiene más horizonte temporal de permanencia que el derivado del proceso constituyente del frente cívico y la conformación de sus niveles democráticos de organización. Esperamos y deseamos que en toda la geografía española vayan constituyéndose estructuras de trabajo y coordinación que debidamente reseñadas en sus actas constitutivas correspondientes vayan cubriendo los ámbitos local, comarcal y/o provincial, de comunidad autónoma y estatal. 

     Este escrito no tiene otra intención que informar y sobre todo aclarar algunas dudas surgidas a través de los innumerables correos, llamadas, comentarios a la propuesta en este blog del Colectivo Prometeo, http://colectivoprometeo.blogspot.com.es/, y comunicaciones, en general, habidas desde la fecha antes referenciada. 

     Una de las consecuencias de contar ya con una referencia “oficial” para la información, participación y organización, además del citado blog, ha sido la creación de una página en Facebook, http://www.facebook.com/colectivoprometeocordoba, que, sin detrimento de las múltiples páginas de Internet que se reclaman del proceso y además lo están construyendo, goza de la información más directa en lo referente a mi persona y al colectivo Prometeo.

      En el transcurso de estos días hemos mantenido un encuentro con representantes del colectivo Socialismo 21 y también con miembros de ATTAC y Mesas de Convergencia. Estos encuentros celebrados a petición de nuestros interlocutores, han arrojado una buena noticia; Socialismo 21 ha decidido, por unanimidad, que sus miembros se incorporen y trabajen, a título personal, en la organización del frente cívico y la inherente elaboración colectiva del Programa alternativo con el que refrendamos nuestra voluntad de ser una mayoría organizada.

    Son dos las cuestiones fundamentales que voy a desarrollar; y lo hago en función de los comentarios, propuestas, críticas y adhesiones el que proyecto ha merecido y que he leído o he escuchado de viva voz. Esas dos cuestiones son: la estructura del frente cívico y el programa. 

      El frente cívico con el que la mayoría se organiza para determinar un cambio profundo en España no puede ser una suma de siglas, colectivos, partidos o cualquier otra organización conocida. Ello conduciría a la reproducción en nuestro seno de debates y colisiones en torno al peso específico de cada sigla en la organización. Por ello reiteramos con énfasis que se está en el frente a título personal; y ello no debe significar -nunca- la renuncia pública o privada de cada cual a su ideología, proyecto político o creencia religiosa si la tuviere. Buscamos con la ciudadanía un proyecto programático común y no una sopa de letras. Es más, nos gustaría que las fuerzas políticas, sociales o de otra índole le indicaran a sus militantes que harían buena su militancia buscando con otras personas coincidencias y soluciones concretas en torno a la solución de los problemas que como sociedad nos aquejan. La mayoría social es plural; respetemos esa pluralidad y busquemos en ella, con ella y para ella un denominador común: el programa para la acción.

      Hay quienes nos imputan aviesas intenciones acerca de si pretendemos sustituir a los partidos políticos en una dudosa operación de corte autoritario. No estaría de más que repita hasta la saciedad que yo soy militante del PCE y de IU y que el llamamiento que hago no significa, en absoluto, una contradicción política u organizativa con los míos; simplemente me he limitado a recordar que los partidos políticos o los sindicatos no son fines en sí mismos sino herramientas para intervenir y mejorar la sociedad. Existimos para la sociedad y para su mejora de condiciones de vida Por otra parte -y ello es una laguna de la Constitución- los partidos no tienen la exclusiva en la participación política; ella es función exclusiva del ciudadano o de la ciudadana, organizados o no. Lo que se pretende precisamente es potenciar esa dimensión ciudadana en la participación, elaboración de programas y decisión sobre lo que atañe a la sociedad.

      Hay comunicaciones que desde la aceptación de la propuesta dicen echar de menos determinados posicionamientos filosóficos, ideológicos o partidarios y que un programa “a secas” conlleva el peligro de transformarse en una propuesta tecnocrática sin nervio ideológico. Cuatro reflexiones quiero hacer sobre ello: 

      1. Todo programa es, además de un conjunto de medidas concretas, una alianza entre los que se benefician de él, unos capítulos presupuestarios a definir y una opción entre varias posibilidades. Imaginemos que el Programa contempla una reforma fiscal que acabe con los paraísos fiscales ¿No es ésta una opción en beneficio de la mayoría y en perjuicio de la minoría que detenta el poder? ¿Se quiere una mayor demostración de principios de justicia y equidad? 

      2. Y si a pesar de lo anterior nos obstinamos en demandar un sustrato doctrinal o de valores para esta propuesta de frente cívico, ahí va en la que nos fundamentamos: La solemne Declaración de Derechos Humanos de la ONU en 1948 y demás pactos, documentos, constituciones que la desarrollan y hacen obligatoria para los poderes públicos. Ya en Sabadell señalé y ahora lo ratifico que los principios rectores de nuestra propuesta son: Democracia y Libertades, Justicia Social, Economía no especulativa, Cultura y Bienestar ciudadano. 

      3. Si reparamos en lo que acontece diariamente, el Poder, es decir el conjunto de intereses económicos que han medrado y medran en perjuicio de la mayoría, se mantienen y acuerdan en franca violación de la Constitución de 1978. Cuando una oligarquía deja en suspenso y conculca la legislación y los principios que dice defender, la mayoría lo tiene fácil: exigir que se cumplan las leyes; los fuera de la ley son ellos; y esta no es una cuestión baladí. Por otra parte el proceso de lucha basado en la legalidad vigente produce tales contradicciones en la minoría que otras opciones o situaciones de cambio vendrán de por sí. 

4. El frente cívico es la respuesta lógica a una situación de Estado de Excepción económico, social, político, moral y cívico. Una excepcionalidad que todavía puede serlo más si, como parece, las dos fuerzas políticas mayoritarias acuerdan un pacto de emergencia ante la situación creada por ellas mismas y las políticas que convinieron con otros desde el Tratado de Maastricht hasta ahora.

      Y ahora hablemos del Programa. 

     Un porcentaje muy importante de la ingente cantidad de mensajes que recibo abundan en comentar las diez propuestas que a modo de inicio al debate propuse. En casi todos se plantean propuestas para que yo las tenga en cuenta a la hora de redactar el Programa que le da sentido al frente cívico. Quiero agradecer estas aportaciones porque muchas de ellas son muy interesantes y nos ponen a pensar.

      Sin embargo, y desde el agradecido acuse de recibo, debo hacer una serie de consideraciones:

      1. Si la elaboración del Programa consiste en que vosotros me enviáis a mí, o a un todavía no existente centro de elaboración, sus propuestas, estaríamos ante una estructura radial en la que el centro recibe sus comunicaciones pero entre vosotros que es lo importante, no se produce ninguna relación, colaboración, contacto o trabajo en común; no hay estructura reticular, no hay creación de organicidad, no hay frente ciudadano.

      2. Lo importante del Programa no es sólo su contenido sino la forma, el método de discutirlo, aprobarlo y vigilar su cumplimiento. Y ese método no puede ser otro que la elaboración colectiva. Como ya comenté con anterioridad soy testigo y participante en esta experiencia desde los tiempos de Convocatoria por Andalucía. 

     3. Por otra parte un Programa no es un simple listado de deseos bienintencionados es, fundamentalmente, un proyecto concreto, viable, riguroso, discutido ampliamente y respaldado por quienes lo han elaborado; es un Programa para un Gobierno futuro. Y por ello es además, el mejor estandarte para la movilización ciudadana. La rebeldía debe tener una causa, un motivo, un sentido, un proyecto.

      ¿Cómo hacerlo?

      1. Cualquier persona, colectivo, asociación o grupo de personas que quiera iniciar en su localidad el frente ciudadano puede comenzar por convocar a otros, constituirse como tal (de manera documentada) y comenzar a debatir sobre las propuestas económicas, sociales, políticas o de otro tipo que crean convenientes en la actual situación. Naturalmente que para apoyar con más entidad sus elaboraciones podrían recabar de personas cualificadas del entorno su colaboración. 

     2. Varias localidades pueden constituir una asamblea comarcal y/o provincial con el mismo método y temario que la local; y así sucesivamente hasta el nivel siguiente que deber ser el autonómico como paso previo para el estatal. Así, mientras se configura la organización se va elaborando lo que le da el sentido último: el Programa. Organización y Programa son la misma cosa.

      3. Cuando propuse los diez puntos no lo hice con intención de que éstos fueran ni los únicos ni tampoco los más importantes. Pero con algo se debe empezar. El caso es que ya ha habido comentarios sobre la idoneidad o posibilidad de cumplirlos; ya hay debate. ¿Puede establecerse el Salario Mínimo Interprofesional en mil euros, la pensión mínima en mil euros y ampliarse la cuantía y extensión del seguro de desempleo? Háganse las cuentas y se verá que sólo es posible esto si hay un aumento de los ingresos del Estado. ¿De dónde puede provenir este aumento necesario y contemplado en los DDHH? No puede venir sino de una Reforma Fiscal en profundidad. Y así cada medida va demandando a la siguiente hasta formar un todo, un Programa alternativo a lo que hay en estos momentos. 

     4. Naturalmente que no todo es tan fácil y que habrá momentos en los que la discusión sobre el Programa necesitará de la aportación de hombres y mujeres de la Economía, la Ciencia, El Derecho o los saberes en general; ellos también forman parte de la mayoría y seguramente prestarán su concurso y participación. 

    Y para finalizar una propuesta de trabajo si así lo estimáis: Reuníos con otras personas o colectivos y discutid la situación presente. Procurad llevar algunos datos y procurad además, sacar algunas conclusiones. Cuando hayáis terminado de debatir reuníos de nuevo y discutid los dos documentos que hasta ahora he enviado. Seguro que el paso siguiente es organizarse. Gracias por vuestra atención.

Somos Mayoría I


La experiencia diaria nos demuestra que, independientemente de la adscripción ideológica, política, sindical o profesional de cada uno y de cada una, somos mayoría quienes coincidimos en señalar y comentar una serie de evidencias que el sentido común más a ras de tierra no tiene por menos que reconocer como verdaderas e indiscutibles. A título de apretado resumen veamos algunas de ellas: 

     1. Somos mayoría quienes empezamos a vislumbrar que esta situación no tiene remedio con las medidas que -con la excusa de la UE y los mercados- el poder económico-financiero está imponiendo. La deuda de las familias, la banca, las empresas y el Estado (con sus tres administraciones) es la siguiente:

 Deuda del Estado ……………………….… 600.000 millones de euros 
 Deuda de las familias a los bancos……………. 1 billón de euros 
 Deuda de las empresas a los bancos………….. 1´3 billones de euros 
 Deuda de la banca al BCE y otros…………… 200.000 millones aproximadamente

      Esta cantidad es impagable y lo es porque debido a la política de recortes y reformas del mercado laboral añadidas a la crisis, han producido una depresión que no da señales de acabar; muy al contrario, parece que va a continuar sin saber hasta cuando. Y a pesar de ello cada día hay una subasta de títulos, bonos y pagarés a creciente interés y con una prima de riesgo disparada, el Estado interviene y nacionaliza las pérdidas de los bancos quebrados con la confesada intención de devolverlos al sector privado una vez saneados.

     La ayuda de la UE a los bancos está avalada por el Estado y en consecuencia éste asume, como garante último, la devolución del préstamo. Los recortes a las condiciones de vida de la ciudadanía continúan en una clara transgresión, no sólo de la solemne Declaración de DDHH de la ONU sino -incluso- de los Títulos Preliminar y VII de la vigente Constitución Española. No hace un año todavía la Constitución ha sido modificada en su artículo 135 a fin de que la deuda tenga preferencia de pago sobre cualquier otro gasto público. El llamado Estado de Derecho ya no es tal. Paralelo al Estado y sus administraciones, existe otro que informa el impulso de la acción política; un doble Estado formado por mafias, redes clientelares, intereses espurios, grupos de presión y alguna que otra alcantarilla. La situación es todavía susceptible de empeorar si no se ataja esta política. 

      2. Somos mayoría quienes padecemos en nuestra propia situación, en la del entorno familiar, en la del vecinal o en el de nuestras amistades, el problema lacerante del paro, la precariedad, o las mil y una formas de degradar el ejercicio del trabajo. Y si a la cifra millonaria de parados y mal contratados le añadimos la evidencia de que los poderes públicos sólo plantean escapistas fórmulas consistentes en esperar una - cada vez más hipotética- recuperación que traiga “el crecimiento y la creación de empleo”, tendremos el cuadro de una situación sin esperanza, sin proyecto y sin calendario alguno. Así el discurso oficial (que es el del Gobierno pero también el de otros) alaba la flexibilidad en los despidos, la ruptura de los convenios o la trata de casi esclavos como una medida necesaria para crear empleo. De la misma manera se afirma que los recortes en sanidad ayudan a una mejor asistencia sanitaria y los recortes en educación producen una mayor calidad de la misma. Y en resumen, el discurso del absurdo, del cinismo y del aventurerismo conceptual y lingüístico que ha raptado a la razón, la lógica y hasta el más llano sentido común. Pero lo que constituye el mayor agravio para los que en estas circunstancias todavía tienen un puesto de trabajo, es oír como el mismo no es un derecho constitucional sino un privilegio. 

 3. Somos mayoría quienes padecemos en nuestras carnes -o en las de infinidad de familias- la pérdida de horizonte, de futuro y de expectativas para la juventud española. Hace años el Consejo Superior de Investigaciones Científicas le encargó a James Petras, sociólogo norteamericano y catedrático de varias universidades estadounidenses, la elaboración de un estudio sobre las perspectivas de trabajo para los jóvenes de España. Petras entregó el trabajo en 1996, le pagaron y archivaron los estudios encargados. En aquellos documentos, que hoy están al alcance de cualquiera que quiera entrar en la red, el profesor Petras lanzaba el aviso de que ya estábamos ante las primeras generaciones que iban a vivir peor que sus padres. ¿Qué se hizo para evitar este drama? ¿Han reparado algunos “patriotas” en que cuando la juventud de un país sólo tiene como horizonte la emigración (para titulados) o la prolongación sine die de la tutela familiar, ese país deja de existir? ¿Qué padre o madre no estarían dispuestos, junto con sus hijos, a hacer algo efectivo para evitar este holocausto generacional? 

4. Somos mayoría quienes presenciamos con asombro y escándalo que la corrupción se ha transformado en el hábitat cotidiano de nuestra existencia. Una corrupción que atraviesa los tres Poderes del Estado y llega hasta las más altas magistraturas del mismo. Financiaciones irregulares, negocios más que turbios, sobornos, tráfico de influencias, despilfarro del dinero público en obras faraónicas e inservibles, compra de material bélico, impagable y también inservible para los fines que se le atribuyen, sueldos de escándalo, trato de favor desde los poderes públicos a delincuentes convictos, desviación o paralización de la acción de la Justicia sobre presuntos delincuentes, uso torticero de los caudales públicos en beneficio de operaciones clientelares, etc. etc. etc. Pero la mayor de las corrupciones estriba en la concepción que se ha ido abriendo paso como consecuencia de estos desmanes: para una parte de la población el dinero público no es de nadie sino de quien se atreve a dilapidarlo, robarlo o malversarlo. El escándalo mayor no son sólo los delitos económicos en sí mismos sino también la indiferencia generalizada, la tolerancia social, la complicidad anímica con que son recibidos. A lo más, un chiste, una broma o un comentario jocoso.

      5. Somos mayoría quienes vivimos en una auténtica inversión de valores sociales. La economía basada en la creación de mercancías, bienes y servicios, la laboriosidad, la ética cívica, el rigor en los conceptos y palabras, el uso productivo del ahorro ciudadano, el respeto al ámbito legal en la contratación, remuneración y previsión de futuro de los asalariados, ha sido sustituido por la economía del pelotazo, el negocio fácil, el tente mientras cobro, los contratos basura, la segregación laboral según el sexo y la situación de embarazo en el caso de las mujeres, la amenaza de despido como herramienta omnipresente en las relaciones laborales, las promesas de inversiones fáciles y lucrativas que han desembocado en estafas hechas a los ahorros de capas populares y medias; y en general toda una amplia gama de contravalores basados en el individualismo, el consumismo y un hedonismo cutre.
      La filosofía basada en el negocio fácil, rápido y de alta rentabilidad se ha constituido en la médula de informes y programas económicos de la “modernidad y las altas finanzas”. Ha llegado a la Universidad y presidido sus reformas y adaptaciones al mercado y su cuerno de la abundancia; ha subvertido los valores de estudio, esfuerzo, tesón y dedicación inherentes a la actividad educativa; una actividad en la que lo importante son los gráficos, las estadísticas y el panel sobre el que se desarrollan las mentiras que obvian situaciones familiares, profesionales de los docentes y del sistema educativo en general. En la mentalidad media de alumnos y familias se ha instalado el conformismo evidenciado en la pregunta ¿estudiar para qué? 

     6. Somos mayoría quienes comprobamos cada día cómo la Constitución, los textos legales y demás documentos internacionales de obligado cumplimiento son vulnerados, incumplidos, marginados y falsificados en su aplicación. La Política, instrumento y ejercicio de servir a la mayoría social ha devenido (con contadas excepciones) en una eterna campaña electoral en la que promesas, propuestas y proyectos son olvidados con la misma ligereza, frivolidad y descaro con que fueron hechos en los tiempos anteriores a la cita con las urnas. De ser un campo donde hay una confrontación de programas, ideas, valores y ejercicio consecuente del ejemplo, la Política ha devenido en la pugna por ser protagonista en el escenario de las instituciones pero sin cambiar la obra que se representa; es un relevo en el cuadro de actores sin que jamás cambie el libreto. Y cuando se les interpela por este combate amañado, la respuesta es decepcionante: son los mercados, las finanzas, la UE, la comunidad internacional, etc. Las preguntas surgen espontáneas ¿Por qué hay elecciones entonces? ¿Elegimos a un poder democrático o solamente a un zascandil correveidile?
      La Democracia es traicionada en nombre de ella misma. El que todavía conste en el artículo 1.2 de la Constitución que la soberanía nacional reside en el pueblo español es un hiriente sarcasmo. Si tomamos como referencia el texto constitucional vigente, caeremos en la cuenta de que vivimos un Estado de Excepción económico, social, político y ético. Ante nosotros se está desarrollando un Golpe de Estado incruento y a cámara lenta. 

     Esta situación que acabo de describir someramente es desagradable, pero desde luego es real y como tal la siente la mayoría. Otra cosa es cómo reacciona esa mayoría. A ella me dirijo para manifestarle algunas de las conclusiones a las que he llegado tras haber meditado sobre estos momentos concretos: 

      1. No hay fuerza política alguna que en solitario y en el ámbito específico y único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta situación y además proponga una propuesta alternativa en el marco del derecho y la Constitución. La experiencia de los últimos años nos lo muestra. Y no la hay porque algunas ya han gobernado en balde y otras carecen del respaldo necesario para ello. 
    2. No hay fuerza sindical que sea capaz de representar a este inmenso colectivo que constituye la mayoría. 
      3. No existe ningún economista o colectivo de ellos que a palo seco y con sus ecuaciones, estadísticas y teorías, sea capaz, desde la pizarra, de plantear una salida viable y en positivo a este desconcierto.
    4. Estas afirmaciones las hago desde mi convicción de que las fuerzas políticas y sindicales son necesarias, cumplen un rol, aglutinan ideologías (yo mismo milito en el PCE e IU) pero en este momento y en virtud de un proceso histórico que comenzó en la Transición, están ante una tarea que les desborda.
   5. Las consecuencias son obvias: sólo un Frente Cívico, una mayoría ciudadana organizada en torno a soluciones concretas es capaz de crear la fuerza necesaria para colocarla en la balanza del poder en contraposición a otros poderes económicos, y sociales que siendo muy minoritarios, detentan en exclusiva el ejercicio del Poder.


 ¿En que situación está la mayoría social?

      La tremenda paradoja, la inquietante contradicción consiste en comparar la gravedad de la situación y la ausencia de sujeto social capaz de abordarla y superarla. Se necesita un soporte cívico democrático, de valores alternativos, firme, con voluntad de acometer el proceso de saneamiento económico, político y ético que la realidad demanda; y sin embargo esa fuerza no existe por ahora; existe en potencia pero no en acto. 
     La mayoría no tiene más homogeneidad que su condición de dominada ayer, hoy y si no lo remediamos, mañana también. Pero apenas hay algo más que la haga consciente de que es mayoría y puede ejercerla. En ella hay colectivos y personas que luchan como pueden contra esta situación; y lo hacen desde distintos supuestos, compromisos y proyectos de futuro. En esta mayoría viven multitud de personas que limitan su participación cívica a cada acontecimiento electoral y poco más allá. Pero además hay un número amplio de indiferentes a cualquier proyecto de acción cívica y que con resignación consciente o tácita asumen como inevitable los que les ocurre; No faltan tampoco quienes asumen con conciencia de culpa el discurso del poder económico y político que generalizando plantea que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Es la aceptación del discurso del dominante por parte del dominado. Es la represión perfecta: la víctima hace suyos el discurso y los valores del victimario.
      En esta situación de resignación cultivada por el poder, de carencia de futuro y de anomia generalizada me dirijo a la mayoría, en mi exclusivo nombre, desde mi libertad y desde la convicción de que, si ahora no se lucha, nuestros hijos y nietos no tendrán futuro, ni país, ni tampoco se tendrán a ellos mismos. En consecuencia, hago una Convocatoria. 

 ¿A quién? 

      A la ciudadanía harta de corrupción, de injusticias, de frivolidad política, de una práctica económica basada en la depredación del propio país, en la desertización de la industria, en la vuelta a unas relaciones laborales del siglo XIX y sin otro proyecto que no sea esquilmar más aún si cabe a esa mayoría.
      A los militantes de fuerzas políticas y sindicales para que, a título personal, se incorporen al proyecto que este documento expone.
     A plataformas, movimientos, colectivos y en general a todo grupo organizado que esté dispuesto a cambiar las cosas en el sentido de la justicia, la democracia profunda y el vivir en armonía con el entorno social, medioambiental y cívico. 
    A los hombres y mujeres de la Ciencia, la Técnica, la Economía, la Investigación, el Derecho, la Educación, la Sanidad y la Cultura para que, en paridad con los demás, aporten sus conocimientos, sus experiencias y su capacidad de analizar, sistematizar y exponer. Sin el saber no hay más proyecto que la barbarie institucionalizada. 

 ¿Para qué?

      El objetivo de la convocatoria es doble:

      1. Que la mayoría social, por su propio impulso, por su propia voluntad y por su creciente toma de conciencia devenga en un Frente Cívico que teniéndose a sí mismo como referente, abra paso a una situación de plenos derechos económicos y políticos junto con unas relaciones personales y sociales fundamentadas en la ética cívica. Un Frente Cívico que tenga como protagonista al ciudadano y a la ciudadana; es decir a las personas conscientes de que sus deberes son los derechos de los demás y viceversa. 
      2. Constituir un referente de poder ciudadano que induzca de manera creciente a los poderes públicos a legislar y gobernar en beneficio exclusivo de la mayoría. El proceso que conduce a estos dos objetivos pudiéramos considerarlo como un proceso constituyente de la mayoría social constituida como tal.
 ¿Cómo? 

      Permítanme, aún a riesgo de alargarme, que les exponga un símil. Imaginen que estamos ante un gigantesco mapa de España totalmente en blanco. Si por cada persona con voluntad de luchar o por cada organización, colectivo o asociación de cualquier índole ponemos un alfiler en el mapa, estaríamos ante un gigantesco acerico, pero nada más. Sería como una yuxtaposición de yos pero sin estructura alguna. Imaginen que con paciencia y un lápiz, vamos uniendo entre sí a todos los alfileres clavados en el mapa. Al terminar surgirá ante nosotros una red, un tejido, una estructura. Los yos han dado paso al nosotros. 

      ¿Qué tipo de cemento social, qué tipo de propuesta qué tipo de ideario es capaz de producir en los integrantes, dispersos y aislados de la mayoría, la asunción del nosotros, la mayoría? La respuesta es obvia: un Programa, una propuesta concreta, un objetivo, en principio cercano y necesario. 

Especifico las características que le atribuyo al mismo:

      1. Concreto, inmediato, acorde con las necesidades más perentorias y urgentes de los más desfavorecidos de la mayoría. 
       2. Aplicable de inmediato como garantía, prenda y estímulo de la alianza que se pretende. 
      3. Perfectamente factible, desarrollable y legal por inspirarse en el texto constitucional vigente. Ruego a los lectores que mediten un momento sobre los contenidos de los Títulos Preliminar y II de la vigente Constitución. El inicio de un programa debe insertarse en la legalidad vigente; el futuro ya irá produciendo sus contradicciones. Por otra parte, el programa debe ser capaz de generar la fuerza social que democráticamente lo haga cumplir. 
     4. Un programa en el que cada medida, por simple que parezca, lleve en su formulación la exigencia de un paso siguiente, de una propuesta inmediatamente posterior, que permite su realización.  
     5. Un programa que por su lógica interna hace imprescindibles los apoyos mayoritarios y la formación de conciencia colectiva tanto para su defensa como para su implantación. 
    6. Elaborado colectivamente. El autor de estas líneas tiene una amplia experiencia de cómo esto es posible si los que más puedan aportar son conscientes de que la velocidad de un convoy es la de su último elemento. 
    7. La elaboración colectiva consigue, en un determinado nivel de su desarrollo, ir ganando en complejidad, accesibilidad, interés y participación.
      8. Que con el tiempo y/o la coyuntura, termine siendo una Alternativa fundamentada, pueda superar el marco actual de relaciones, equilibrios e incluso forma de Estado. 
     9. Un programa que por su incidencia en la actualidad, atraiga inmediatamente los apoyos necesarios no sólo para su elaboración sino para una movilización ciudadana consecuente, seria, decisiva y decisoria.
    10. Si en cada localidad, personas, colectivos y grupos se unen a los demás para elaborar conjuntamente, convocar a la ciudadanía, movilizar, salir a la opinión pública y en general crear una estructura reticular, la mayoría comenzará el proceso de su toma de conciencia.
    11. En todo el proceso hay que prevenir que nos asalte el mal de nuestros tiempos: la prisa. Este proyecto -si quiere construirse con musculatura y solidez- debe rehuir la tentación de cotizar permanentemente en la bolsa mediática. El arranque de los trabajos será en muchos casos súbito y arrollador; sin embargo hay que saber moderar el tiempo. La Política, la consolidación de proyectos sociales con peso e influencia, no pueden ser flor de dos telediarios; el silencio y la discreción programados ayudan a crecer. Tiempo, constancia, voluntad y conciencia de lo que se quiere son, incluso en esta época de novedades permanentes, la única garantía de proyectos serios. 
     Al final de este documento y como ponencia para iniciar los trabajos, incorporaré una propuesta de de diez puntos que ya en otras ocasiones he presentado. 

Cuestiones de estructura organizativa.

      En estos días mi teléfono personal y las entradas al blog del colectivo Prometeo han superado las cotas más impensables. Las personas se ponen a mi disposición esperando quizás que se les ubique en una tarea, responsabilidad o misión. Por realismo (en mí esa palabra nunca ha significado claudicación) debo informar de la situación.  
     Yo habría podido dirigirme al PCE o a IU demandando infraestructuras, canales organizativos y ayudas de cualquier tipo; no lo he hecho. Mi concepción de este proyecto se basa en la total independencia de cualquier tipo de organización. El precio a pagar por ello, como el de la Libertad o el de la Dignidad, incluye la precariedad de medios, instrumentos y capacidades organizativas. En los momentos en los que redacto, sólo tenemos el blog (con el permiso de los compañeros de Prometeo), la promesa de determinados colectivos de ponerse en marcha inmediatamente y mi voluntad de que esto avance, se consolide y produzca un giro total en la vida española. Sin embargo, y como propuesta, avanzo algunas ideas organizativas que mi experiencia en la elaboración colectiva de otras épocas se han constatado como correctas, prácticas, flexibles y muy democráticas: 

      1. Creo que la organización por incipiente que sea debe atenerse a una estructura geográfica de comarcas, provincias, comunidades y Estado español 
        2. Lo que articula el funcionamiento es la elaboración, discusión y explicación del programa. 
       3. En cada lugar, en cada nivel o en cada área de especialización temática el funcionamiento debe ser abierto pero centrado en la concreción de la propuesta que se trate. 
      4. Todo lo demás depende del trabajo voluntario y libremente aceptado. No tenemos más que una voluntad firme para que este horror acabe y nuestros y nietos tengan algo en lo que enraizarse y vivir.
      5. Aquí no hay prebendas, cargos, honores o distinciones, Aquí solamente hay trabajo, ilusión y deseo de ser útiles. 
     6. Con el paso de los días, tal vez un mes o dos, desde la estructura de coordinación que tengamos, informaremos de la marcha de los trabajos.
      7. La elaboración de programa no es un laboratorio de ideas, propuestas y proyectos sino también un centro de movilización para difundir, defender y ganar adeptos al trabajo. Por supuesto que en la medida que esto cuaje deberemos, con inteligencia, usar del poder que tengamos para influir en la marcha de las cosas.

 El Referente

     Como es sabido, en Sabadell me ofrecí como referente para este proyecto. Quiero que mis palabras queden nítidas y en consecuencia eviten interpretaciones sesgadas y basadas en hipótesis hijas de la falta de claridad. 
      Un referente es aquella persona que por su proyección social o mediática puede, en un determinado momento, simbolizar el proyecto siquiera en sus inicios. En mi caso esa proyección ha sido consecuencia de una acción pública en el pasado y el presente. Ya no hay más. 
      Si este proyecto arranca, se consolida y crece, el referente será el proyecto mismo, otros hombres y otras mujeres. Me habré ganado el descanso. 
     No seré cargo público o tendré presencia en la vida institucional. Son tres las razones: mi edad, mi salud y la verdad de que nunca segundas partes fueron buenas. 
      En esta etapa inicial seré la referencia pública para explicar el proyecto, defenderlo, impulsarlo y trabajar en él y todo ello a expensas de las decisiones que se tomen por el propio proyecto cuando este se consolide y tenga órganos de coordinación. Ello me supondrá un esfuerzo y una dedicación que en absoluto puede consistir en ir de la ceca a la meca como espectáculo mediático para ganar audiencias o confortar egos.  

     Actos públicos los justos y bien dosificados. Estas son las condiciones de mi contrato. A trabajar, organizar, luchar y consolidar la mayoría. Un abrazo fraternal. 


 Programa- ponencia para iniciar los debates y la elaboración colectiva.

      Nota.- El presente listado de propuestas no tiene otro objetivo que servir de materia concreta para el inicio del debate y la elaboración a llevar a los otros y en su momento a la opinión pública. Cuando se redactó se tuvieron presentes las características que sobre el Programa he escrito antes. Insisto que sólo es un material para comenzar.

1. Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes. Esta cantidad es exactamente el 72% de la media de los seis países de la UE que lo tienen más alto: Luxemburgo (1610 euros), Irlanda (1.462 euros), Holanda (1.357 euros), Bélgica (1336 euros), Francia (1321 euros), Gran Bretaña (1.148 euros) 

2. Ninguna pensión por debajo del SMI. 

 3. Extensión y ampliación de la prestación por desempleo. Todo lo anterior puede servir también para abordar con presupuestos concretos la posibilidad de la Renta Básica. 

4. Reforma Fiscal: progresividad, persecución del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Revisión de la legislación sobre las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Dotar de infraestructuras de todo tipo a la Inspección de Fiscal de la Hacienda Pública. 

 5. Banca pública como corolario de la nacionalización de la banca privada y las cajas de ahorros.

 6. Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Ley sobre la Obsolescencia programada. 

 7. Desarrollo de los contenidos de los Títulos Preliminar y VII de la Constitución. 

8. Control y democratización de los canales de distribución y comercialización del sector primario de la economía a fin de evitar situaciones de oligopolio que inciden negativamente sobre los precios pagados a los productores y sobre los precios pagados por los consumidores.

 9. Efectiva separación entre las iglesias y el Estado.

 10. Reforma del Sistema Electoral en el sentido de implantar otro proporcional, con las CCAA como circunscripción y un colegio nacional de restos


Julio Anguita